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  • Siete minutos de silencio llenos de vida
  • Como los demás creen que uno es
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2.2.12

Diente de león

2 de febrero de 2012


Imagino a Luis, con cuarenta y siete años, cargado de proyectos y no sólo deseoso de querer llevarlos a cabo, sino incluso completamente dispuesto a hacerlo. Por eso hoy, al leer en el móvil la noticia de su muerte, no he podido evitar pensar en la cantidad de cosas que le quedarían por hacer, en la de cosas que a cualquiera de nosotros se nos quedarían en el tintero.


Yo esta noche no he querido verlo, así que no recuerdo muy bien la última vez que lo hice. Seguro que fue en una cena y apostaría algo a que ya no quiso besarnos al despedirse. Lo haría moviendo las dos manos, levantadas a la vez a la altura del pecho, en la puerta del restaurante donde cenamos. Sí recuerdo, en cambio, la noche en que él y yo nos conocimos hace nueve, diez u once años. Quedamos para tomar algo en su casa, charlamos durante una hora, tal vez dos, y después nada: ocho, nueve o diez años sin volver a vernos hasta hace más o menos dos tres noviembres. Así que hoy, al ver a su novio allí, lógicamente destrozado, no he podido evitar preguntarme qué hubiera pasado si.


Decides volver a verte y nunca se sabe; decides no volver a hacerlo, y tampoco. Pero puedes decidir qué es para ti importante, qué quieres hacer, y hacerlo ya, y qué cosas no te importa dejar para más adelante. Al final se trata de actuar hasta que, de repente, pequeños gestos quizá sin importancia (dejar una llamada para mañana, darte por besado, decir lo que piensas...) cobran verdadero significado, nos convertimos en dientes de león cuyas semillas se nos escapan a merced del viento y descubrimos que toda nuestra vida no es más que el resultado de una infinidad de decisiciones cuyas consecuencias o bien no podemos prever o bien no importan.




The Cinematic Orchestra feat. Fontella Bass - Breathe
Breathe out through me.
Imagen: Dandelion family (Flickr)

2 comentarios:

Majo

Me has dejado un poquitín tocada. En muchas ocasiones he pensado que si el destino, o las circunstacias, no quisieron que estuviera con tal o cual persona puede que haya sido por mi bien, por no perderlos pronto, y he sentido escalofríos.

Un beso :)

AntWaters

Hay tiempos que es mejor no pensar. Igual escribir un día para ver qué es lo que nos pasaba. Eso sí. eso hago yo. ¿Puedo yo promocionar la salud mental o emotiva, probablemente no!

Hummm, ojalá la decisión sea siempre tan evidente como cuando te enamoras.

Besos; en realidad esto es como un viaje en el tiempo. Veo a Majo llena de mocos y ya no estoy tan celoso de lo vuestro, porque David me quiere más a mí

Dí lo que piensas...

 
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